Psicoterapia Familiar ¿Cuándo y por qué?

Psicoterapia Familiar ¿Cuándo y por qué?

Cuando dos personas se unen y concretan una convivencia comienzan a proyectar sus sombras o monstruos en la relación, debido a que empieza una lucha por quién controla a quién, y quién tiene el poder.

Poco a poco se va instaurando, hasta que se afianza, lo que Castellón (2000) denomina parejas asimétricas. Esta asimetría consiste en que uno de los integrantes de la relación, toma el control y el poder absoluto de ella, mientras que la otra persona asume un rol sumiso y dócil.  En términos psicoanalíticos, esto equivale a la pareja castradora y la pareja castrada (entendiéndose como castración, la acción de anular, vejar, y humillar al otro; es decir, dejarlo en perplejidad o con estragos en su psique).

Este juego psicológico o macabro, inicia cuando un miembro de la pareja comienza a quitarle el empoderamiento a la otra, y esta última lo permite. El castrador, no coloca límites, invadiendo así el espacio personal del otro. Cuando alguno de los dos comienza a ceder sus espacios, en nombre del amor y por el amor, se establece una dinámica relacional asimétrica. Ya que no se cumplen tres de los principios claves de toda convivencia; equidad, justicia y respeto.  

Cuando el acto de anular o humillar al otro, apunta específicamente a la sexualidad, trae los siguientes estragos: bajo deseo sexual, resequedad vaginal, insatisfacción sexual, ejercicio de la función sexual desde el deber y no desde el deseo, responsabilizar al cuerpo por lo ruinoso de la unión, mentiras o excusas para no tener un encuentro, colocar al niño como obstáculo para no intimar, entre otros.

Estas conductas desencadenan en el otro: frustración, ira no controlada, impulsividad, tristeza, dolor, angustia y por último, la aparición de la amante. En una dinámica relacional de este tipo, se demuestra que ambos integrantes son opresores y oprimidos; representado desde la agresividad directa hasta la pasividad silente.

Esas conductas también impactan negativamente a la familia nuclear; pues ambos se convierten en modelos no atractivos para los hijos. Estos aprenden a través de lo que ven y de lo que escuchan de sus padres (figuras de autoridad y representativas), que eso es lo normal en una pareja y posteriormente, repiten este patrón en su vida adulta.

 

¿Cómo se ve esto en un caso clínico real?

Pareja heterosexual casada, entre los 30 y 35 años, ambos profesionales, con dos hijos (10 y 12 años) asisten por el siguiente motivo de consulta: “ya no lo aguanto más, siempre quiere que yo haga lo que él diga. No toma en cuenta mis opiniones ni mis deseos, y esto está afectando a mi príncipe y a mi princesa, estoy arrecha”.

Julio Antonio, le ha cercado el cerco a su esposa Alba Cecilia.

Alba Cecilia, no telefonea con sus amistades. Actualmente no labora y visita esporádicamente a sus familiares pues asegura que lo hace para evitar que su esposo se moleste y se lo impida.

Debido a que Alba Cecilia, no impone su criterio y permite que Julio Antonio,  éste se siente totalmente empoderado. Esto lo ve también su hijo, quien en este momento tiene problemas de conducta y pleitos en el ambiente educativo y en la comunidad.  Estos problemas de conducta son tales,  que los maestros y los representantes impiden que comparta o juegue con los otros niños como una manera de evitar daños. A esto se suma el bajo rendimiento académico, el no respeto por las normas de convivencia  e incumplimiento de los deberes. Además, le grita a la madre y la desafía activamente.

En cambio, la princesa, se ha convertido en una especialista en decir “SÍ”, ante cualquier petición.  Pues asumió, que es una niña buena y que sería una niña mala sino complace las exigencias y demandas del otro.

Con la descripción de este caso clínico de una familia venezolana, queda demostrado cómo los niños aprenden por modelamiento conductas disruptivas o de indefensión, originando así una problemática mayor.  

En el caso especial de esta familia, se ha perpetuado en su totalidad el malestar generalizado. Definitivamente necesitan psicoterapia familiar.  Iniciando, antes una terapia de pareja con el propósito de mejorar su relación y a la vez comenzar a extinguir las conductas desadaptativas de sus hijos.

Hoy más que nunca: “Los hijos son el reflejo de sus padres”.

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